¡Felicidades!

Esté en cada uno de nosotros el espíritu de María para exultar en Dios!

Cor MariaAsí reza San Ambrosio en su comentario sobre el Magnificat.
Mientras todos los claretianos del mundo celebraban ayer (o algunos celebrarán este lunes) la alegría de ser hijos del Corazón de María, nosotros también tuvimos la Misa solemne en nuestra Basílica de Roma. Dentro de esta Basílica se encuentran innumerables cuadros e imágenes multicolores en cada esquina, pero más multicolores éramos nosotros claretianos. Venimos de tantos países y de tantos continentes que hasta pienso que sería conveniente que la siguiente sesión de la ONU se celebrase en el comedor de nuestra comunidad.
ClaretianosPero, ¿cómo es posible que se encuentren representados tantos países y culturas en este pequeño rincón de Parioli? Cierto que cada uno de nosotros viene por diversos motivos; algunos, como yo, viene por estudios otros vienen para trabajar en la parroquia, y otros residen aquí desde hace muchos años al servicio fatigoso del gobierno general… Pero, sea como sea, en el fondo, estamos aquí reunidos porque el espíritu de María nos ha llamado. Estamos unidos no porque vivamos en Roma sino porque vivimos en el Corazón de María. ¡Que orgulloso me siento de decir que, estemos donde estemos, somos hijos del Inmaculado Corazón de María!
Al final de la Misa tuvimos una pequeña procesión dentro de la Basílica con una tierna imagen del Corazón de María. Durante la procesión cantamos al unísono “Vieni, o Madre, in mezzo a noi, vieni Maria quaggiù. Cammineremo insieme a te verso la libertà!” ¿Qué hay que temer si todos nosotros caminamos juntos con María? Ella sabe qué camino nos lleva a Jesús porque su corazón siempre está unido con su Hijo.
¡Feliz Fiesta, mis queridos hermanos claretianos! ¡¡Envío miles de abrazotes sobre todo a mis hermanos de la Delegación de Asia Oriental!!

就是他
おめでとうございます!